El goldfish (Carassius auratus) es, posiblemente, el pez más icónico del hobby. Aunque muchos los ven como mascotas para principiantes, estos peces tienen necesidades específicas que van más allá de lo que dictan los mitos populares.
Existen dos grandes grupos: los de cuerpo alargado, como el Cometa o el Shubunkin, que son nadadores rápidos y resistentes; y los de 'fantasía', como el Oranda o el Ryukin, que tienen formas más redondeadas y nados más pausados.
El error más común es mantenerlos en peceras redondas o bowls. Un goldfish produce una gran cantidad de desechos orgánicos y necesita espacio para crecer. Para las variedades de fantasía, se recomienda un mínimo de 40 a 60 litros para el primer ejemplar y 20 litros adicionales por cada pez extra.
Si optas por variedades de cuerpo alargado, el espacio debe ser aún mayor o incluso considerar un estanque, ya que pueden alcanzar tamaños considerables y necesitan mucha longitud para nadar.
Dado que los goldfish son peces 'sucios' que generan mucho amoníaco, el filtro es el corazón de su ecosistema. No basta con un filtro básico; lo ideal es contar con un sistema que mueva entre 5 y 10 veces el volumen total del agua por hora.
Es vital realizar cambios de agua semanales del 25% al 50%. Esto ayuda a mantener los nitratos bajo control y asegura que el agua permanezca cristalina y saludable para sus branquias.
Los goldfish son omnívoros voraces, pero su sistema digestivo es delicado, especialmente en las variedades de cuerpo corto. Es preferible usar pellets que se hundan en lugar de escamas que flotan, para evitar que traguen aire al comer.
Para prevenir problemas de la vejiga natatoria, es excelente complementar su dieta con vegetales hervidos, como guisantes sin piel. Esto actúa como un laxante natural y mantiene su tránsito intestinal en perfectas condiciones.
Al ser peces de agua fría (18°C - 23°C), no deben mezclarse con especies tropicales que requieran calentador. Los mejores compañeros para un goldfish son otros goldfish de temperamento y velocidad similar.
Evita mezclarlos con peces muy pequeños que puedan ser succionados por error, o con especies agresivas que puedan morder sus largas y delicadas aletas.
Si se mantienen en un acuario espacioso y con buena calidad de agua, pueden vivir entre 10 y 15 años, e incluso superar las dos décadas en algunos casos.
Suele deberse a problemas de la vejiga natatoria por ingerir aire o por estreñimiento. Intenta remojar su comida antes de dársela y añade guisantes cocidos a su dieta.
Sí, pero ten en cuenta que suelen mordisquearlas. Plantas resistentes como la Anubia, el Helecho de Java o la Vallisneria suelen sobrevivir bien a su curiosidad.